La Trama Negra

Publicado el 6 de marzo de 2022, 13:28

El día 12 de julio de 1977 tras una manifestación de parados apoyada por el PSC, LCR, PORE y CNT se dan a conocer por primera vez en Barcelona los grupos de "incontrolados" fascistas arrojando varios artefactos incendiarios contra algunos escaparates.

En este año empiezan a celebrarse continuas manifestaciones en las Ramblas por cualquier pretexto. Estas se desarrollaban violentamente y los elementos que participaban en ellas mostraban pegatinas de CNT y otros grupos de izquierda en un intento de hacer a estas organizaciones responsables de los actos violentos que allí se originaban. Posteriormente se averiguaría la implicación de organizaciones de ultraderecha en estos actos.

Organizaciones como Falange Española, CEDADE (Confederación Española de Amigos de Europa) y Fuerza Nueva, liderada por Blas Piñar y que cobijaba a su vez otras como el ATE (antiterrorismo-ETA), BVE (Batallón Vasco Español), AAA (Triple A), PENS (Partido Español Nacional-Socialista), GAS, GCR (Guerrilleros de Cristo Rey) lideradas por Sánchez Covisa; MSE (Movimiento Social Español), MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), JNR (Juventud Nacional Revolucionaria) se encontraban detrás de las provocaciones 3.

Actuaban en numerosas ocasiones para los servicios de información efectuando el trabajo sucio y la desestabilización en la sociedad española ; policías, guardias civiles y militares se encontraban entre los activistas de la ultraderecha.

Atentados como el del Papus con un muerto, efectuado por los GAS; el de la matanza de Atocha los atentados con bombas en el País, el BOE...; asesinatos de militantes de partidos y organizaciones de izquierda en las manifestaciones que se efectuaban en esa época; atentados a locales sindicales y de partidos, destrucción de los puestos de propaganda política en el Rastro madrileño, palizas, agresiones y asesinatos en plena vía pública...

El clima de terror que la ultraderecha desarrolló con la valiosa colaboración de los servicios de información y las entonces denominadas fuerzas de orden público (FOP) entraba dentro de una estrategia técnica, planeada y dirigida por las cabezas pensantes del postfranquismo con la monarquía a la cabeza.

El instrumento utilizado por los servicios de información españoles, la ultraderecha, para eliminar y desestabilizar a las organizaciones más críticas con la monarquía, estaba a punto de escapárseles de las manos.

A Martín Villa ministro del Interior las presiones y críticas que recibía por su negligencia en las investigaciones de la trama negra fascista no parecían afectarle.

El 31 de agosto la policía "desarticulaba" un supuesto Grupo Anarquista Revolucionario (GAR), encabezado por Roberto Costoya Pérez. Se les acusaba de atentados con explosivos en locales de la UGT valenciana, en bancos y dos librerías. La propia UGT desmontó la artimaña de la policía denunciando a Costoya como un delincuente con conocimiento de ideas políticas y le acusaba, entre otras, de ser un agente provocador en la última huelga de la Ford y de infiltrarse en la UGT valenciana. También se le consideraba relacionado con ATE y de ser uno de los famosos provocadores "incontrolados". Junto a él también fueron detenidos Julián Pérez Bravo y Juan Carlos Alvarez;, se entregarían Vicente Fayos y Enrique Zabonero; ni siquiera pasaron a disposición judicial, quedando en libertad rápidamente.

En octubre de 1982 fueron procesados por la Audiencia Nacional seis ultraderechistas como "presuntos" autores de asesinato, estragos, tenencia ilícita de armas y explosivos y colaboración con banda armada.

Los procesados eran: Rafael Gómez Alvarez, Ramiro Alejandro Rodríguez-Borlado, Jesús Javier Blanco y Pedro Bel Fernández. Estos dos últimos no fueron detenidos.

Iñigo Aragonés y José de las Heras serían puestos en libertad con fianza.

Entre las hazañas de estos elementos realizadas entre enero de 1978 y julio de 1981 se encontraban la colocación de un artefacto explosivo en la sede del Comité Nacional de la CNT en la c/Libertad de Madrid que por suerte no explosionó; colocación de bombas en la librería Forum, la librería Express, la cafetería Colmenar, en la c/Malasaña esquina San Andrés que se saldó con la muerte de Salomé Alonso y graves heridas a 7 personas y la colocación de una bomba en la sede de la Asociación Pro-derechos Humanos que se saldó con dos heridos graves.

El 7 de enero de 1981 Gómez Bel y Javier Blanco asesinaron a Carlos Idígoras y el 5 de julio mataron a tiros al mendigo Luis Arribas que dormía en un banco de la c/Alburquerque 4 . El 18 de julio de ese año explosionaron una bomba en la plaza de Olavide de Madrid.

La casualidad hizo que fueran detenidos tras una discusión de tráfico en la que hicieron uso de sus armas.

Los dos únicos detenidos saldrían al poco tiempo en libertad.

 

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Tristemente famoso por sus relaciones con la ultraderecha española fue el comisario Antonio González Pacheco, Billy el Niño5 , un personaje sádico hasta en los detalles más mínimos. Tras la supresión de la Brigada de Investigación Social en 1976, ésta pasó a formar parte de la brigada especial antiterrorista a las órdenes de otro de los personajes mas siniestros de los servicios de información del franquismo y de la naciente monarquía: Roberto Conesa, más conocido como el superagente Conesa, también muy relacionado con las tramas fascistas, se tienen pruebas de su implicación en la organización antiterrorismo ETA (ATE) y era del dominio público su amistad con destacados líderes de la ultraderecha como Royuela responsable de Fuerza Nueva en Barcelona y Sánchez Covisa responsable de los guerrilleros de cristo rey....

Participó en la liberación de los secuestrados por los GRAPO generales Oriol y Villaescusa como segundo del superagente Conesa. En este asunto no faltaron las sospechas de un posible montaje policial .

Roberto Conesa Escudero, el superagente Conesa, ingresó en el Cuerpo General de Policía en 1939, especializándose en la infiltración y desarticulación de los grupos antifranquistas, a principio de los años 40 colaboró estrechamente con la GESTAPO en Francia, infiltrándose entre los antifranquistas españoles del país galo.

En 1947 participó activamente en la detención e interrogatorio de numerosos trabajadores bilbaínos a raíz de la huelga general de esas fechas.

En 1954 es destinado en misión especial a Santo Domingo para organizar los servicios de seguridad personal del dictador Trujillo. Regresaría a España en 1957 tras verse implicado en sucios negocios de emigración ilegal en el país caribeño y se integraría en la primera brigada regional político social (Madrid), siendo promocionado por Arias Navarro, a la sazón director general de seguridad.

Es destinado al SCOE, (Servicio de Coordinación, Organización y Enlace), en el que se encontraban representados todos los servicios de inteligencia del franquismo. Allí adquiriría los contactos suficientes que posteriormente le servirían para mantener excelentes relaciones con los más destacados activistas de la internacional negra fascista, todos estrechamente vinculados al submundo de los servicios secretos internacionales y refugiados en España.

Tras la muerte del comisario Casanueva , responsable de Gobernación en el SCOE, le reemplazaría en la dirección del organismo. Fue nombrado por el ministro del Interior Martín Villa, jefe de la brigada central de información en el primer período de la transición, estando implicado en todas las actividades de guerra sucia que se sucedieron en esos años. Conesa situaría a sus colaboradores, provenientes como él del sector duro de la político-social, en los puestos más altos de las distintas brigadas regionales de información, el nuevo nombre de la político social: Antonio González Pacheco "Billy el Niño", Tejedor Peña, Fraile Ayuso, Cuéllar, Reglero, García Navas, Sánchez Casal, Gómez Dorrego, Escorial Fernández, Cid Nieto, García Camacho, Martínez Giménez, García Carpintero, Ortega Peñamaría, Benedicto Carballeiro, Sergio Justo, Ballesteros.... En este grupo realizarían sus primeros trabajos en la guerra sucia los inspectores Alvarez, Argüelles, Amedo y Domínguez6.

 

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A finales de 1978 la sede central de Fuerza Nueva en Barcelona era asaltada desapareciendo todos los archivos de la organización ultraderechista. Una autodenominada Organización Antifascista Secreta (OAS) se responsabiliza del acto, esta organización era absolutamente desconocida entre las organizaciones y partidos de izquierda, pocas dudas caben ya de que fue una operación montada por el SECED para dar un toque de atención a la ultraderecha española. Contactaron con la revista Interviú para que publicara parte del archivo incautado.

El 30 de enero de 1979 también desapareció el archivo de Fuerza Nueva en Valencia del que se volvía a responsabilizar la OAS 7 . Estas actuaciones darían un pequeño cambio en la guerra sucia que se avecinaba en la década de los 80. A partir de esas fechas no se utilizarían organizaciones políticas legales como cobertura de los elementos implicados directamente en el terrorismo de estado. La instrumentalización de organizaciones de ideología ultraderechista como Fuerza Nueva u otras suponían un riesgo elevado y un precio alto que pagar de cara a la opinión pública nacional e internacional, con el riesgo evidente de descontrol de sus operativos. Los servicios de información habían aprendido, era necesario dejarlos descansar, si se les necesitaba volverían a ser utilizados.

El 1 de febrero de 1980 era asesinada en Madrid la joven estudiante Yolanda González, después de ser secuestrada en su domicilio y salvajemente torturada. El Batallón Vasco Español, BVE, reivindicaría el asesinato.

Según consta en el sumario, en el curso del día 1 de Febrero se reunieron los ultraderechistas, Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad con varios inspectores de la comisaría de Centro y otros miembros de las fuerzas de seguridad destinados en la DGS. Su intención era volar la agencia de publicidad Cinco-Cero. Junto con los dos anteriores formarían el comando los fuerza nuevistas Ricardo Prieto Díaz y Félix Pérez Ajero. A las 8 de la tarde Hellín recibió la llamada telefónica del agente del SECED y miembro de la guardia civil David Martínez Loza, que era jefe de seguridad de Fuerza Nueva.

Se ordenó un cambio de planes, había que eliminar a la joven Yolanda González pues era una "importante" miembro de un comando informativo de ETA. En el cambio de planes ordenado por el agente del SECED, Prieto Díaz y Pérez Ajero serían sustituidos por los agentes de seguridad Juan Carlos Rodas Crespo y Juan José Hellín Moro, guardia civil hermano del "jefe" del comando.

Desde su primera aparición en los medios de comunicación el 24 de mayo de 1978, las acciones del Batallón Vasco Español contaban con un sangriento saldo de 12 asesinatos dentro y fuera de España.

Los días 6 y 7 de febrero fueron detenidos Emilio Hellín e Ignacio Abad, después de haber estado toda la mañana en la Dirección General de la guardia civil.

Ibáñez Freire, ministro del Interior en aquellas fechas, aseguró que "el responsable inmediato del comando que había asesinado a Yolanda era el guardia civil David Martínez Loza”. Tras el asesinato de Yolanda González, Emilio Hellín fue a descansar a Vitoria hospedándose en la casa del inspector Francisco Alvarez.

En compañía de Alvarez y de los también inspectores de policía Teófilo Ortega y José A. Abascal celebraron efusivamente sus heroicidades.

Hasta tal extremo llegaban las buenas relaciones de Hellín con la policía que este conoció antes que el juez el informe elaborado por el entonces comisario-jefe de la brigada regional de información de Madrid, José Anechina, quien decía de Hellín : "era persona de buena conducta moral, pública y privada..., militando en Fuerza Nueva sin conocérsele actividad alguna". Este informe fue elaborado en Marzo de 1980.

Las actuaciones judiciales sobre el asesinato recaerían en primer instancia en el juzgado de instrucción n° 9 de Madrid. El responsable de ese juzgado no autorizó el registro de la sede de Fuerza Nueva. Tras pasar el caso a la Audiencia Nacional el magistrado Ricardo Varón Cobos, del juzgado central de instrucción n° 1, ratificaría la postura del juzgado n° 9 a la vez que dejaba en libertad al guardia civil David Martínez Loza, quien se presentó en su despacho un mes después de dictarse la orden de búsqueda y captura del agente del SECED. En el auto de procesamiento posterior no aparecería involucrado ningún miembro de las fuerzas de seguridad y se ignoraría la reivindicación del BVE. A Hellín se le requisaría un terminal de ordenador que era utilizado como fichero policial y terminal de conexión telefónica con otro ordenador que la guardia civil tenía camuflado en un chalet de la colonia del Viso de Madrid desde donde operaba el capitán Herrera, adscrito a los servicios de información de la guardia civil. Ese computador-terminal correspondía a una partida de aparatos de la misma serie vendidos al estado y destinados al ministerio del Interior. Muchas de las pruebas, comprometedoras para los servicios de información del estado desaparecieron con el tiempo, las responsabilidades apuntaban al comisario Manuel Ballesteros.

Tras tres fugas y su posterior extradición de Paraguay, Hellín accedió al tercer grado penitenciario el 29 de mayo de 1995.

3 La utilización, cuando no la creación, por parte del SECED de estas organizaciones esta perfectamente contrastada en la obra de Xabier Casals Neonazis en España de la Edit. Grijalbo. págs. 97-113.

4 Sobre el asesinato de mendigos tanto las tramas negras de ultraderecha como los servicios de inteligencia parece que mantienen una predilección paranoide. Según el diario El Mundo, en su edición del 3 de agosto de 1996, el juez Baltasar Garzón investiga la muerte de un mendigo a manos de agentes del CESID y pidió la desclasificación de dos documentos del CESID que hacen referencia a esta muerte. El magistrado trata de averiguar si agentes de los servicios de inteligencia experimentaron cierto fármaco con dos mendigos, uno de los cuales falleció presuntamente por la grave reacción que se le produjo. Los hechos se produjeron en 1988, cuando desde el CESID presuntamente se preparaba un plan para secuestrar, narcotizándolo para posteriormente interrogarle, al entonces número dos de ETA Jose Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, dentro de lo que se denominó Operación Menguele. Los mendigos que hicieron de cobayas fueron localizados e introducidos en un coche en las inmediaciones de la plaza del Dos de Mayo en Madrid, cerca de donde los ultraderechistas asesinaron en 1981 a otro mendigo. Como era de esperar el gobierno no ha dado su aprobación para desclasificar ni uno solo de los documentos del CESID relativos a la lucha contraterrorista.

5 En la actualidad jefe de seguridad de la empresa Renault de Vehículos Industriales. Ha hecho trabajos para Javier de la Rosa y se le relacionó con los casos Ibercorp y Godó.

6 Ver Tinta Negra, revista del sindicato de ártes gráficas de la CNT de Barcelona, julio de 1995.

7 Ver Interviú, n° 132 de 1978, n° 155 y n°157 de 1979.

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