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EL GOBIERNO ES EL PROBLEMA: Hacia el Nuevo Orden Mundial: EL GOBIERNO ES INEFICIENTE: Burocracia

Publicado el 4 de diciembre de 2021, 0:11

Hacia el Nuevo Orden Mundial

Y por si esto fuera poco, las cosas empeoran. Desde las grandes guerras del siglo XX los gobiernos no han dejado de crecer. El Gobierno que domina el Estado Nación ya no es suficiente y vamos al Gobierno Total. Ahora nos dan las órdenes desde Alemania y Maastricht. Son políticos a los que ni hemos votado ni conocemos, pero deciden sobre nuestra economía, política y vidas gastándose cantidades ingentes de nuestro dinero en sus proyectos personales
y delirios de grandeza. De hecho, la Unión Europea tenía un presupuesto de 142.000 millones de euros para 2011 según sus propias fuentes, lo que representa algo más del 1 por ciento del PIB continental. Eso significa que cada familia europea pagó ese año para mantener al monstruo burocrático entre 650 y 850 euros. Y el presupuesto de la UE crece cada año.

Más allá incluso, los Gobiernos se unen para hacer políticas mundiales que nos involucran y no lo sabemos. Esta tendencia al nuevo súper Gobierno solo nos deja como piezas de una gran maquinaria que solo tiene el objetivo de crear una súper casta de privilegiados. Hemos pasado de una democracia a una aristocracia global.

 

EL GOBIERNO ES INEFICIENTE

 

Ninguna empresa privada jamás será presa de los métodos
burocráticos de gestión si su fin es el de obtener beneficios
LUDWIG VON MISES [21]

 

Burocracia
Una de las principales fuentes de ineficiencia del Gobierno es la burocracia. El sistema burocrático es bueno para la buena administración de las grandes organizaciones. Asigna responsabilidades claras, procedimientos estándar y margina el caos dentro de una gran estructura. Este sistema contempla que la información siempre sea limitada y así se puede separar y clasificar. Es un sistema que funciona de arriba hacia abajo. El problema viene cuando los políticos creen que el mercado es algo similar a una empresa o propia administración e intentan sustituir el sistema de libre mercado por el burocrático; es decir, por los mandatos impuestos de arriba abajo, cuando el sistema capitalista funciona al revés. La información siempre fluye de abajo hacia arriba.

La economía privada se caracteriza por su dinamismo. Los procesos de información del mercado son muy rápidos. Si una empresa, o el producto que vende no cuajan, la empresa o lo que produce desaparecen rápidamente. Es un sistema de eficiencia continuo que se basa en la muy simple ley del mercado: prueba–error. ¿Pero qué ocurre cuando este sistema desaparece y un servicio lo ofrece un monopolio burocratizando las libres decisiones de la sociedad?
Entonces la gente no tiene la capacidad de elegir y se ve como un cliente cautivo del sistema. Siempre que vamos al Ayuntamiento, a una oficina del Gobierno, al médico… nos encontramos con lo mismo: colas y papeles que no terminan nunca. Por su propia estructura, el Gobierno no puede ser eficiente jamás intentando que la sociedad, o mercado, se adapte a éste. Más aún cuando la propia burocracia toma vida propia y es usada por cada departamento del Gobierno para crecer dentro de la organización gubernamental.
Entonces el sistema burocrático es usado, ya no como un sistema de organización, sino como arma para mantener y hacer crecer los privilegios de los que viven de éste. De hecho, desde que empezó la crisis en 2007 hasta 2011 el número de funcionarios ha aumentado en más de un 9 por ciento [22]. En el primer trimestre de 2008 teníamos 150.000 personas que trabajaban en empresa e instituciones públicas. Desde entonces los políticos nos han dicho que el personal se ha reducido, pero los números del propio Gobierno lo desmienten ya que en el tercer trimestre de 2012, los empleados habían aumentado a 152.000 [23] .
A esto se suma la poca «orientación al cliente» (o ciudadano) que es intrínseco en el Gobierno. Una gran empresa privada también necesita de burocracia para vivir, de lo contrario se ahogaría en su caos, pero nunca intentan traspasar los costes de este sistema organizativo al cliente. La poca orientación al ciudadano de la administración hace que transfiera los costes de su estructura al usuario. Mil formularios que llenar, varios días para pedir un simple sello, movilización de un lugar a otro de la administración para una licencia… Es una desvinculación absoluta del buen servicio. Eso no solo genera ineficiencia en el propio Gobierno sino que suma un coste a la economía privada.
El mercado no se puede dirigir desde un despacho. Hay demasiadas necesidades que cubrir. Ahí donde los políticos tomen las riendas de un servicio, ya sea sanidad, educación, la construcción de carreteras… habrá ineficiencia.

No hay lucro, no hay eficiencia

Cuando la voluntad del lucro desaparece, la eficiencia se esfuma. Le resultará impactante si atiende a las críticas de grupos pro Gobierno cuando gritan: «la Sanidad (gubernamental) no es un negocio». Efectivamente, y por eso mismo está en quiebra.
La pregunta es: ¿qué tiene que ver gastar como borracho con ser solidarios? No hay asociaciones más solidarias que Manos Unidas, Caritas, La Cruz Roja o los misionarios de la Iglesia y no por ello renuncian al beneficio, porque si no lo tienen, desaparecen. Se ha acusado a la Iglesia Católica de tener beneficios. ¿Y? Precisamente por eso ha durado dos mil años y sigue ayudando a gente en todo el mundo.
En una empresa los costes son un estorbo necesarios para crear valor. La clave del éxito radica en minimizar lo que se gasta y maximizar lo que se gana. La teoría no tiene mucho secreto. Es una cuestión de incentivos. Si hacemos que el proceso sea el descrito todo irá bien, pero si hacemos que sea el contrario, las cosas empezarán a ir mal. Esta fórmula tan obvia parece que no la entienden los burócratas. En su ecuación el coste no es un problema, al revés. Cuanto más gasten, más dinero recibirá al año siguiente para nuevos proyectos.
Desde que empezó la crisis las entradas de dinero del Gobierno se han reducido considerablemente. Los ingresos tributarios pasaron del 38 por ciento en 2007, al 32,4 por ciento del PIB en 2012. España fue el país de la zona euro donde más cayó la recaudación. ¿Y qué hace el Gobierno? Gastar más dinero con ayudas a la banca, Planes E, ayudas a todo aquel que las pida… ¿Usted usa la misma gestión para su unidad familiar? ¿Le parece una gestión eficiente y razonable?
Si el beneficio, o simplemente la estabilidad de su presupuesto es ignorado y los esfuerzos radican en gastar más, es evidente que la eficiencia bajará de forma continuada. Los incentivos del libre mercado y burocracia son totalmente opuestos. El primero trabaja para conseguir la excelencia, el segundo para la mediocridad.

 

[21] Burocracia, 2ª edición. Ludwig von Mises. Unión Editorial. 2005.

[22] Empleados Públicos en Cataluña y en el Estado Español y comparativa internacional. PIMEC. 2012.

[23] Asalariados del sector público por tipo de administración, sexo y grupo de edad. Empresa e Institución Pública. INE.


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