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LA CIA EN ESPAÑA: España, portaaviones de los yanquis

Publicado el 6 de diciembre de 2021, 22:06

En España, las voces discordantes no tienen cauces para manifestarse en contra de los acuerdos. La oposición antifranquista sigue siendo objeto de una represión feroz y la propia estructura del régimen impide que adquiera relevancia el rechazo de los ultras nacionalistas y tradicionalistas, 12 para quienes la pérdida de Cuba y Filipinas aún está muy presente. El bunker católico, por su parte, se muestra reacio a aceptar las relaciones con los protestantes heréticos. Pero estas actitudes no inciden en absoluto en el desarrollo de las conversaciones con los norteamericanos. De todos modos, Franco procura que el Concordato con la Santa Sede se firme antes de que concluyan las negociaciones con los norteamericanos.
La falta de entusiasmo del presidente Truman, muy despreciativo con España, retrasa las negociaciones, en las que Franco está aún más interesado que los estrategas militares norteamericanos. El proceso se agiliza con la llegada de un antiguo militar a la Casa Blanca, Eisenhower, y de John Foster Dulles 13 a la Secretaría de Estado, en enero de 1953. Su hermano, Allen Dulles, es el director de la CIA. El embajador norteamericano MacVeagh es sustituido por James C. Dunn 14. Por parte española, Alberto Martín Artajo encabezaba las negociaciones, con el asesoramiento del general Jorge Vigón y del ministro de Comercio, Manuel Arburúa. Finalmente, el 26 de septiembre se firman en Madrid los tres acuerdos entre España y Estados Unidos. «¿Podríamos con nuestros propios medios, sin colaboración exterior, asegurar a nuestra nación contra la agresión comunista?», dice Franco en las Cortes. Y remacha: «Al fin he ganado la guerra». 15

 

12 «El senador Truman, como buen baptista, era hostil a España», escribe Vernon Walters en su libro Misiones discretas. «Sin embargo, los presidentes Eisenhower y Nixon nunca lo fueron», afirma.

13 José María de Areilza, en su libro Memorias exteriores. 1947-1964 (Planeta, Barcelona, 1984), escribe:

William Foster Dulles era entonces secretario de Estado con Eisenhower, un hombre fuerte, y su hermano, director de la CIA. El padre de estos había sido pastor de la iglesia presbiteriana y eran destacados miembros del Consejo Presbiteriano. Durante ese importante período para las relaciones España-USA, Foster Dulles fue el inspirador y ejecutor de la política exterior de Washington. Su recio anticomunismo se basaba en la doctrina estratégica de la disuasión y en el monopolio atómico. Esta situación iba a durar hasta finales de la década. Por otra parte, el Senado influía decisivamente en la política exterior norteamericana y era un órgano de consulta obligada para el poder ejecutivo en esa materia. España, pues, estaba obligada a mantener un potente lobby en el ámbito parlamentario.

Areilza estuvo seis años en Washington como embajador, desde finales de octubre de 1954 hasta julio de 1960. Antes de él, José Félix de Lequerica fue, primero, representante oficioso con rango de embajador, desde 1947 hasta 1950, y después, durante cuatro años, embajador acreditado.

14 Defensor de la política de «No intervención» durante la guerra civil española, que precisamente dejó las manos libres a nazis e italianos para intervenir en el conflicto en apoyo de Franco.

15 Los norteamericanos tienen muy claro lo que ha supuesto la firma de los acuerdos para Franco. En un documento desclasificado del Consejo de Seguridad Nacional, de fecha 10 de junio de 1954, se dice:

El desasosiego popular que se desarrolló en la primavera de 1951 ya ha pasado. El mayor problema doméstico del gobierno ahora continúa siendo el de satisfacer los requerimientos y las reivindicaciones del pueblo español en lo que respecta a su nivel de vida que es más bajo que el de cualquier otro país de Europa Occidental, excepto Portugal. La posición del Gobierno ha sido reforzada con apoyo internacional, en especial con las firmas del concordato con el Vaticano, el 27 de agosto de 1953, y con la firma de los acuerdos económicos y militares con Estados Unidos. A los ojos de muchos españoles, estos acuerdos han traído un aumento del prestigio internacional y la esperanza de unos beneficios económicos a nivel individual. Además, la oposición clandestina organizada no comunista se ha debilitado por las acciones policiales y se ha desanimado por lo que ha sido considerada una alianza con Estados Unidos, hacia donde la oposición siempre ha mirado para llegar a sus aspiraciones políticas de un modo completo. Consecuentemente, la posición del gobierno del general Franco es probablemente más fuerte que en ningún otro momento desde 1940 y no hay, en el momento presente, ninguna alternativa efectiva al gobierno español actual.


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