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II.1.3. Republicanos conservadores / II.1.4. La derecha accidentalista y oportunista

Publicado el 23 de abril de 2022, 3:07

Con el comienzo de la II República en 1931 se extienden las agrupaciones locales del Partido Republicano Radical 221 , especialmente fuertes en pueblos como Vezdemarbán y Pinilla de Toro, por sus comerciantes e industriales republicanos y su republicanismo histórico procedente de la I República, y en ellas van a ingresar, entre otros, antiguos caciques de la etapa monárquica, que se reciclan ante la llegada del nuevo régimen. Se forman agrupaciones en San Miguel de la Ribera, Malva, Abezames, Aspariegos, Vezdemarbán, Pobladura de Valderaduey, Sanzoles, Venialbo, Bustillo del Oro, Pinilla de Toro, Villalonso, Moraleja del Vino y Toro. En muchos casos son simplemente nominales, pues no aparece más documentación que la instancia para constituirse y los estatutos y posteriormente no tenemos noticias de su actividad. Con el tiempo se irán debilitando como en el resto del país y cuando llegue el hundimiento del lerrouxismo, los radicales prácticamente van a desaparecer. De su escisión sale un grupo que sigue los pasos de Diego Martínez Barrios en la formación del Partido Radical Demócrata y luego Unión Republicana, que debido al poco tiempo que pudo existir, no logró contar con muchos apoyos, salvo en la zona de Benavente.

Unión Republicana realiza su congreso fundacional en septiembre de 1934 con la fusión del PRRS y el PRD de Martínez Barrio. En su constitución en la provincia influye lógicamente que Félix Valbuena sea de la zona de Benavente y la influencia de Gordón Ordás desde León, formándose agrupaciones locales, sobre todo en el norte de la provincia. En la comarca de Toro, de nuevo el acentuado republicanismo existente en el norte de la comarca en algunos sectores de clase media ligados a la industria textil y el comercio, y algunos labradores van a llevar a la formación de las agrupaciones de Unión Republicana en Vezdemarbán y Pinilla de Toro, e incluso surgirá en Vezdemarbán el Partido Republicano Autónomo en 1936, heredero de los republicanos históricos de esta localidad, pero sin ninguna influencia. Igualmente se forma en Argujillo una agrupación compuesta por los antiguos radical socialistas, que en vez de pasar a IR, por su propio conservadurismo se sienten más a gusto con la formación de una agrupación de UR. La más influyente, sobre todo en la lucha electoral de 1936, será la agrupación de UR de Pinilla de Toro, decisiva en el porcentaje de votos importante para el Frente Popular.

 

I.1.4. La derecha accidentalista y oportunista


En la derecha encontramos un amplio espectro de grupos, asociaciones, partidos y otros colectivos, que comparten determinados valores conservadores y que salvo el PRC de Miguel Maura, presentan un oportunismo evidente en el caso de la derecha agraria, y un accidentalismo notorio en el caso de la derecha católica en cuanto al régimen republicano, e incluso cierta aversión que se irá manifestando de modo más patente y abierto según avance en su desarrollo el régimen republicano.

En general, esta derecha crea menos organizaciones que la izquierda, entre otras razones porque no las necesita, y cuando lo hace es en función del peligro que comenzaban a suponer determinadas sociedades obreras y de colonos en sus localidades. Para frenar a las sociedades ugetistas se forman en algunos pueblos los sindicatos católicos agrarios, que van a competir con las sociedades de la Casa del Pueblo por atraerse a los obreros. Es el caso de los sindicatos católicos recogidos en la Tabla 10 de Villalube y Tagarabuena (1932), y de Toro, Morales de Toro y Sanzoles (1933).

Asimismo crean asociaciones en las localidades donde existen sociedades de colonos republicanos a los que hacer frente. Es el caso de la Asociación de Labradores, Colonos y Arrendatarios de Tagarabuena, de la Sociedad de Propietarios, Colonos y Obreros “La Protectora Agrícola” de Venialbo y de la Asociación Agrícola Mixta de Castronuevo de los Arcos (las tres de 1931). Suponían un verdadero obstáculo para el desarrollo de las sociedades obreras y de colonos radical socialistas, sobre todo ante la posibilidad de los juicios de revisión de arrendamientos y conseguían promover el voto para las opciones de derecha en las distintas elecciones republicanas, logrando una amplia mayoría electoral, lo que indicaba las importantes posibilidades de control que tenían estas organizaciones de corte moderno, junto con los lazos clientelares tradicionales.

Por su parte, el mundo católico, donde también coinciden muchas personas de las que están en las anteriores organizaciones, si que intenta modernizar su forma de asociarse y van a surgir una serie de asociaciones. Algunas de ellas persiguen, y van a tener éxito, organizar a las mujeres a favor de una determinada política, utilizando para ello la cuestión católica. Surgen de este modo las Juventudes Católicas Femeninas o Juventudes de Acción Católica en Bustillo del Oro y Tagarabuena a finales de 1935 o las ramas masculinas en Benegiles o Torres del Carrizal. Las organizaciones más eficaces en esta tarea fueron las Asociaciones Femeninas de Educación Ciudadana, lugar de encuentro de las mujeres de la derecha, donde convergían católicas, agrarias, mauristas e incluso monárquicas. En la tabla 10 recogemos las existentes en la comarca como la de Moraleja del Vino, San Miguel de la Ribera, Villalazán, Argujillo (todas de 1932), Molacillos, Coreses, Fresno de la Ribera (las tres de 1933) y Torres del Carrizal (1934). En la izquierda nunca existieron organizaciones que agruparan mujeres, tanto en número como en coherencia ideológica como en la derecha católica, tanto a través de organizaciones juveniles como las asociaciones de este tipo, surgidas con el objetivo de orientar el voto femenino.

En la ciudad de Toro es donde más se desarrollan estas asociaciones católicas. La clase media y alta conservadora se agrupa en una serie de organizaciones de corte católico del más variado tipo, desde organizaciones juveniles como la Juventud Católica masculina y la femenina o la Asociación de Estudiantes Católicos, pasando por organizaciones de mujeres católicas como la Asociación Católica Femenina Toresana o la Confederación de mujeres católicas de España, creando organizaciones ante una situación concreta como era la posible creación de un instituto público de enseñanza como la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos del Colegio Calasancio, hasta crear el típico sindicato católico obrero para contrarrestar la hegemonía laboral de las sociedades obreras de la Casa del Pueblo con obreros de clase baja pero también con empleados de banca y municipales de clase media.

En cuanto a los partidos políticos, no hay un gran despliegue organizativo en un principio, los mauristas por no tener todo el apoyo que querían y los agrarios por estar basados en el personalismo y seguir funcionando con parámetros tradicionales. Sólo Acción Popular se extenderá por la comarca, aunque sus comités locales no aparecen en el Registro de Asociaciones del Gobierno Civil, sino que aparece toda la organización provincial con un único reglamento. A partir de 1933 el Partido Agrario si realizará un despliegue importante de organizaciones en las localidades del medio rural.

El Partido Republicano Conservador sólo obtenía importantes resultados electorales y tenía redes clientelares fuertes y asentadas en algunos pueblos como era el caso de Pozoantiguo, herederas de los tiempos de la monarquía y continuadoras de un maurismo conservador y católico. Es en Toro, donde más importantes son, donde cuentan con miembros destacados de la clase media y alta local, como el industrial Valeriano Cuadrado Luis y el notario José Dávila del Barco 222 . Su influencia electoral, que nunca pudo competir con la de agrarios y cedistas, se fue reduciendo y el mejor ejemplo serán los resultados de la elección de compromisarios de abril de 1936. Por otra parte, a pesar del acendrado republicanismo de su líder, esto no ocurría con sus seguidores, de los que tras el 19 de julio van a salir algunos de los perseguidores más violentos y tenaces contra los obreros socialistas.

El Partido Provincial Agrario no forma comités locales, salvo en casos contados como en Vadillo de la Guareña, Coreses, Villalonso y Abezames en 1932, las dos últimas localidades con fuerte influencia galarzista entre los colonos ante la que había que oponerse. Igualmente se configuran en Benegiles y Moraleja del Vino agrupaciones juveniles de los agrarios para combatir la presencia de jóvenes en las sociedades obreras que podían influir sobre los jóvenes obreros y orientar a la llegada de la mayoría de edad electoral su voto. De todos modos, los agrarios no necesitaban crear secciones locales, pues el control del voto lo obtenían a través de las redes personales (arrendamientos, contratos de trabajo, préstamos, influencias personales, control de ayuntamientos, secretarios de ayuntamiento, etc.) y una tupida malla de colaboradores en la mayoría de localidades (los amigos políticos de Cid).

Por otra parte, una de las estrategias seguidas por los agrarios fue dominar las asociaciones agrícolas, que supuestamente eran independientes y sólo dedicadas a cuestiones económicas que afectaban a los labradores y a crear organizaciones denominadas entidades o sociedades patronales de un pretendido carácter económico y de defensa de los intereses profesionales de propietarios agrícolas, comerciantes e industriales, pero que en realidad era una poderosa arma política y de control social, ya que servía para estar presentes en todo tipo de organismos laborales y económicos creados por la democracia republicana. Estas entidades harán frente a las reivindicaciones obreras y servirán para reorganizar la derecha tras el primer descalabro electoral y la sorpresa de la llegada del régimen republicano. Como vemos en la Tabla 11, en 1932 se forman en Villalonso, Villabuena del Puente, Benegiles, Argujillo, Vadillo de la Guareña, Torres del Carrizal, Coreses, Monfarracinos y una muy similar en Toro. A partir de 1933 esta reorganización de sus partidarios produce la formación de Sociedades Patronales Agrícolas en Algodre, Matilla la Seca, Morales de Toro, Pinilla de Toro, Villavendimio y Castronuevo de los Arcos, y con un nombre más amplio, debido a sus características propias en Moraleja del Vino.

Con toda la influencia católica del púlpito, Acción Popular no necesitaba de agrupaciones locales: los católicos militantes sabían muy bien qué candidatos tenían que votar y existen otro tipo de organizaciones que ya hemos señalado que orientaban las simpatías y los votos hacia sus candidatos. A pesar de ello, su modernidad y superioridad organizativa sobre los agrarios les va a llevar a crear agrupaciones en algunas localidades.

De hecho según avance la II República la CEDA 223 va a ver reforzado su apoyo, y sus candidatos van a ser más votados en muchas localidades que los candidatos agrarios, los grandes mantenedores de las redes clientelares-caciquiles.

En Toro tienen una agrupación local, aunque no aparezca en el Registro de Asociaciones, como indica la prensa provincial, dirigida por Fernando Piorno y que contaba entre otros con Genaro Lorenzo, ambos pertenecientes a la clase alta local. Y como señala Mateos Rodríguez, que ha manejado la documentación del archivo particular de Agustín Martín, presidente de Acción Popular en Zamora, estaban implantados en la mayoría del partido judicial, salvo en seis localidades: Malva, Abezames, Castronuevo, Villalube, Aspariegos y Belver. Según Piorno esto respondería a “la maldad de los agitadores, sin desconocer la tacañería de los propietarios, que cuando se publicó el decreto sobre revisión de contratos de arrendamientos, se hicieron socialistas, creyendo que si entonces eran protegidos, no iban a sufrir luego las consecuencias de su actitud” 224 . A lo que habría que añadir, la fuerte presencia de agrarios en esas localidades. Pero, efectivamente, la presencia de los juicios de revisión de arrendamientos a que hace referencia, supusieron la participación de casi pueblos enteros (Castronuevo, Villalube) o un número importante de colonos (Malva, Belver) en los mismos. En todo caso, la influencia radical socialista, más que socialista, fue meramente coyuntural, pues en cuanto obtuvieron lo que querían (la reducción de rentas), los votos y las simpatías volvieron a la derecha, sobre todo para hacer frente a las reivindicaciones salariales de los obreros y por la cuestión triguera.

Finalmente, los datos presentados por Mateos Rodríguez sobre filiación y comités muestran que esas afirmaciones del jefe local de Toro, Fernando Piorno, eran más optimistas de lo que señalan las cifras, pues en 1935 había 16 comités locales de Acción Popular y 381 afiliados en el partido judicial de Toro, siendo con un total de 4.916 afiliados el grupo político más numeroso en la provincia zamorana 225 , indicativo de su crecimiento, aunque en 1936 no fuera su candidato el más votado de la derecha, sino, como había ocurrido en 1931 y 1933, los dos candidatos agrarios.

221 Para conocer la historia del Partido Republicano Radical está la obra clásica de RUIZ MANJÓN, O.: El Partido Republicano Radical 1908-1936. Madrid, Tebas, 1978.

222 Heraldo de Zamora, 13 de noviembre de 1933. Aparece una nota sobre un mitin de Miguel Maura en el Teatro Latorre acompañado de estas dos personas.

223 MONTERO GIBERT, J.R.: La CEDA. El catolicismo social y político en la II República. Madrid, Ministerio de Trabajo, 2 Vols., 1977.

224 MATEOS RODRÍGUEZ, M.A.: Op. cit., Vol. I., p. 406.

225 MATEOS RODRÍGUEZ, M.A.: Op. cit., Vol. I., p. 562.


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