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II.1.5. La derecha antidemocrática y antirrepublicana 226

Publicado el 1 de mayo de 2022, 22:15

Realmente, las personas de la derecha antidemocrática y antirrepublicana estarían en muchas de las asociaciones y agrupaciones comentadas en el apartado anterior y así lo va a demostrar la actuación de muchos de ellos a partir del 19 de julio. En la comarca no se formaron agrupaciones locales, salvo en Toro, de este cariz ideológico. Eso no quiere decir que no existiesen y, de hecho, había un colectivo importante de requetés en Vezdemarbán, algunos falangistas en Aspariegos, Gallegos del Pan, Venialbo o Moraleja del Vino y en localidades próximas como El Perdigón y Madridanos, y algún monárquico a título individual en los pueblos. En Toro se formó oficialmente Renovación Española el 1 de febrero de 1935 y F.E. de las J.O.N.S. en mayo de 1935, que tendría unos 14 miembros antes del inicio del conflicto, entre ellos el antiguo teniente-alcalde de la dictadura primorriverista, el dentista Ambrosio Delfín Álvarez Tejedor, con el carnet de afiliado 6.159, el industrial Valentín Lorenzo Aranda afiliado nº 6.192, el maestro José Enríquez de la Rúa con el carnet 6.158, Virgilio Esteban Rubio afiliado en marzo de 1934 con el nº 6.165 o antiguos jonsistas como los empleados de banca Mariano Pinilla Pinilla y Evasio Movellán Sánchez o el maestro Eusebio Rebolleda Nieves.

Los hechos más significativos de FE y de las JONS fueron sus trifulcas y peleas como la de Valorio en la capital zamorana en mayo de 1934, los muertos de 1936 en Zamora o la pelea con navajada incluida en Toro en abril de 1936, así como la visita de José Antonio Primo de Rivera a Corrales del Vino en marzo de 1935, adonde se dirigieron falangistas de toda la provincia y otros simpatizantes de derechas que iban a ver al conocido hijo del dictador, entre ellos falangistas o futuros falangistas de la comarca.

“Con José Antonio, vino a dar una conferencia a Corrales [del Vino]. Fuimos desde aquí [Aspariegos] a Corrales, había que ir a pie a coger el tren a Piedrahita, hay 12 ó 14 kilómetros. Había de todos los sitios, nos juntamos de todos los pueblos. Fue un mitin que dio José Antonio en Corrales varios meses antes del Alzamiento” 227 .

En definitiva podemos decir que tienen una presencia testimonial en estas localidades, donde la fuerza de la derecha reside en el voto católico y en el clientelismo político de los Agrarios, mientras que los monárquicos recibían apoyos en 1936, procedentes de votantes anteriores del maurismo y descontentos del cedismo y agrarismo, siendo significativos en algunas localidades del norte de Toro como Pozoantiguo, Fuentesecas, Matilla la Seca, Villardondiego, Villalube y en la Tierra del Pan en Monfarracinos. Por su parte, Falange, tiene pocos seguidores, y a pesar de que a partir de febrero (más concretamente a partir de abril) empiece a crecer en afiliación, siempre será escasa y poco significativa.

Este despliegue de sociedades, asociaciones y agrupaciones locales políticas no nos debe inducir a engaño. Por un lado, por la debilidad de muchas de estas organizaciones, sobre todo en las poblaciones menores. Por otra parte, la derecha seguía manejando los resortes del poder económico y político local y como veremos más adelante vencen en las elecciones gracias a sus manejos caciquiles y las presiones económicas y sociales a las que someten a los obreros y colonos. Es decir, no necesitaban formar asociaciones o agrupaciones locales de sus partidos, porque su influencia y control se realizaba a través de otros métodos, con una relación más informal y personal (contratos, arrendamientos, favores personales, secretarios de ayuntamiento, jueces municipales, etc.).

Finalmente, señalar que también algunas agrupaciones locales de izquierdas existían gracias a ligazones personalistas y de corte caciquil, como ocurrió con muchas agrupaciones locales radical socialistas con Galarza, sobre todo determinadas sociedades de colonos y las alianzas de labradores. Según avance la II República estas ligazones se debilitan, Galarza pasa al PSOE, que mantiene su apoyo fundamentalmente en las sociedades obreras; y entre los radical socialistas se producen trasvases hacia la derecha agraria de aquellos que pensaban que el radical socialismo era una recuperación de la vieja fórmula de los liberales dinásticos de la Restauración, y hacia Izquierda Republicana de aquellos otros que continuaron manteniendo su posición ideológica y el mismo convencimiento republicano y reformista.

Con todo, podemos concluir que comenzaba a producirse un despertar, que será cortado en seco en julio de 1936, y que suponía una mayor capacidad organizativa y una modernización política, que convive con indudables rasgos de arcaísmo político, como son el caciquismo y las relaciones clientelares. De esta forma, se va conformando, por un lado un sistema de partidos que había surgido casi de la nada tras los siete años de dictadura y que se caracterizaba por una situación de pluralismo atomizado de excesiva fragmentación con un abigarrado número de grupos y grupúsculos que con el paso de los años republicanos sufrieron escisiones y unificaciones; por otro lado una izquierda sin experiencia política y sometida al complicado juego de alianzas al que obligaba el sistema electoral de mayorías y minorías; y finalmente la conformación de una actitud antirrepublicana en amplios sectores, primero enmascarada, luego de modo indisimulado según avancen los años (sobre todo tras perder las elecciones de febrero de 1936) con una discrepancia total en el tipo de república que unos y otros querían. Simultáneamente algunas organizaciones, como el PSOE o Izquierda Republicana en la izquierda y la CEDA en la derecha van creciendo y fortaleciendo su estructura. Y finalmente, el caciquismo y el clientelismo que seguían vivos en las zonas rurales, como no podía ser de otro modo, en una sociedad fracturada social y económicamente y con dependencias económicas decisivas (arrendamientos, jornales, préstamos usureros).

En las gentes que vivieron aquellos años, la percepción principal es la existencia de dos bloques ideológicos o dos grupos enfrentados, las derechas y las izquierdas o los obreros, cuando la realidad era más plural e ideológicamente heterogénea, pero el Franquismo inculcó esta idea como si esto fuera la política, un enfrentamiento entre dos visiones opuestas (las ideas de las dos Españas también admitida y fomentada por un sector mayoritario de la izquierda), que provoca inestabilidad y que lógicamente se solucionaba con la dictadura. Y por supuesto todo por influencia de fuera, pues estas localidades estaban habitadas por gente pacífica, sin interés por la política, y además ignorantes que no sabían lo que querían y por tanto fácilmente manipulables por foráneos sin escrúpulos:

“Había dos partidos, el que llamaban de derechas y el que llamaban de izquierdas, siempre había dos partidos.[...] Estaba dividido el pueblo en dos partidos. El Sr. Augusto era socialista, era labrador y tenía ovejas. Tenían esas ideas metidas, porque tenían un hermano, que marchó de muy joven a Bilbao y ese hermano era el que venía por las noches, les daba charlas y creían que iban a hacer y tal. El Sr. Alejo, uno que había aquí, que no tenía familia, tenía una parejica medio de burros y tal y había un señor de los más ricos del pueblo, con una finca ahí en la laguna que era grande y decía «a mí con que me den esa finca, la de Porfirio, ya me conformo». Les tenía inculcado que iban a repartir, que iba a venir la igualdad, que iban a repartir las tierras para todos, eran hombres analfabetos e ignorantes” 228 . Esto se indica en una localidad como Matilla la Seca, que cómo se aprecia en los resultados electorales de las tablas 12, 13 y 14, presenta unas fuerzas obreras insignificantes, por lo que la división en dos bandos irreconciliables es más una idea sobrevenida de la dictadura que un reflejo de la realidad del momento en cualquier localidad de la comarca y del interior de España.

226 Para profundizar en la actuación de los monárquicos: GIL PECHARROMÁN, J.: Conservadores subversivos. La derecha radical alfonsina (1914-1936). Madrid, Eudema Universidad, 1994.

Para conocer los aspectos principales sobre Falange:

- PAYNE, S.G.: Falange. Historia del Fascismo español. París, Ruedo Ibérico, 1965.

- RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, J.L.: Historia de la Falange Española de las JONS. Madrid, Alianza Editorial, 2000.

Y para obtener un conocimiento general de la extrema derecha española:

- RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, J.L.: La extrema derecha española en el siglo XX. Madrid, Alianza Editorial, 1997.

227 Entrevista con L.G.G.

228 Entrevista con A.F.C.


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