Objetivo Palestina

Publicado el 24 de abril de 2022, 18:18

Durante la Primera Guerra Mundial, el Gobierno británico controlado por los Rothschild dijo a los árabes palestinos que si luchaban contra los turcos otomanos y los obligaban a abandonar Palestina serían premiados con un país independiente. El secretario británico de Asuntos Exteriores del momento era el iniciado de la sociedad secreta de los Rothschid, lord Balfour; sí, el mismo tipo que, en su carta dirigida a los Rothschild, había prometido el apoyo del Gobierno británico a la patria judía en Palestina. Los árabes aceptaron este trato y, con apoyo de un teniente coronel británico llamado Thomas Edward Lawrence —Lawrence de Arabia—, derrotaron al Imperio otomano. El premio de los árabes no fue, por supuesto, la independencia (figura 43). Gran Bretaña se apoderó de la administración de Palestina en espera de la llegada de los sionistas Rothschild. Engañaron a los árabes, tal y como admitió posteriormente Lawrence, y desde entonces los han seguido engañando. Todos estos «hojas de ruta» y «procesos de paz» han estado ideados para no llevar a ninguna parte. Su única función es mantener el statu quo hasta que los palestinos ya no estén. Los Rothschild tenían una única ambición cuando llegaron finalmente a Palestina tras la Segunda Guerra Mundial: llevarse a los palestinos de sus tierras y expandir constantemente las fronteras de Israel a través de la guerra y la intimidación. Desde el principio, la «patria judía» fue un feudo de los Rothschild dirigido por la red mundial de sociedades secretas de familias entrecruzadas, y la principal sociedad secreta involucrada se llama sionismo. Los Rothschild financiaron a los primeros pobladores europeos en Israel, manipularon los acontecimientos en Alemania que llevaron al terrible trato de los judíos y otros grupos y luego lo utilizaron de pretexto para alcanzar su objetivo a largo plazo, una fortaleza Rothschild-Illuminati en Palestina que utilizara a los judíos como pasto para encubrir lo que realmente estaba ocurriendo.

Los bravucones sionistas Rothschild se pasan el tiempo condenando el terrorismo de los demás y, con todo, su mismo Estado se creó empleando el terrorismo de la forma más grotesca a través de grupos como Irgun, Haganá y Stern Gang. Estos grupos bombardearon y aterrorizaron Israel y posteriormente se unieron y se convirtieron en las Fuerzas de Defensa Israelíes o IDF, que siguen bombardeando a los palestinos. Algunos de los líderes de estos y otros grupos terroristas eran Menachem Begin, Yitzak Shamir y Ariel Sharon, asesinos que luego serían primeros ministros y tendrían la poca vergüenza de condenar el terrorismo árabe. Hoy en día sigue la matanza con el objetivo de destruir a los palestinos. La idea siempre fue destruirlos poco a poco, incluso antes de que se creara Israel. La Declaración Balfour, en respaldo a la patria judía, dijo que «no haría nada que pudiera perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades de no judíos existentes en Palestina». ¡Menuda broma! Chaim Weizmann, recadero de los Rothschild, diría posteriormente: «Respecto a la cuestión árabe, los británicos nos dijeron que allí había varios cientos de miles de negros, pero se trata de un asunto intrascendente». Así ha sido desde entonces y el objetivo de destruirlos está más cerca que nunca. El primer ministro de Israel, otro terrorista llamado David Ben-Gurion, no ocultó este hecho en su círculo interno. El ex primer ministro israelí Yitzhak Rabin dijo en una versión no censurada de sus memorias, publicadas el 23 de octubre de 1979 en el New York Times:

Salimos al exterior y Ben-Gurion nos acompañaba. Alton repitió su pregunta: «¿Qué debemos hacer con la población palestina?». Ben-Gurion movió la mano con un gesto, queriendo decir: ¡Sácalos de allí!

Los bombardeos contra los palestinos de Gaza constituyen el último paso para este fin. Han forzado a los palestinos a establecerse en la Franja de Gaza, que no es sino un campo de concentración, y las Fuerzas de Defensa «israelíes» de los Rothschild controlan todo lo que entra y sale: personas, suministros de alimentos, medicamentos y otros recursos básicos (figura 44).

Cuando los israelíes cierran los postes de la frontera, los palestinos están atrapados a merced de los crueles y los desalmados que controlan el Gobierno y el Ejército de Tel Aviv bajo las directrices de los Rothschild. Un escritor describió las condiciones en Gaza:

... Israel cerró los clavos del ataúd que es Gaza bajo un asedio que ha durado casi tres años, intensificándose constantemente para que la tasa de malnutrición rivalice con la del África subsahariana, las aguas residuales corren salvajemente por las calles y contaminan el océano. Se siguen demoliendo casas para agregar más castigo colectivo al castigo colectivo; se sigue disparando y asesinando a hombres, mujeres y niños; los niños han ensordecido por los continuos estruendos sónicos, la amplia mayoría de ellos sufre el síndrome de estrés postraumático y muchos de ellos carecen de otra ambición que la de convertirse en «mártires» ...

Y actualmente es mucho peor. Observa el continuado robo de tierra palestina en la figura 45 y podrás ver cuál ha sido el plan durante todo el tiempo. ¿Cómo es posible que alguien ocasione tal falta de piedad sobre una población entera? Los palestinos, como el resto de la población mundial, entre ellos los judíos, sólo son animales para los sionistas Rothschild extremistas. En un debate en el Parlamento israelí, Menachem Begin, el primer ministro y terrorista israelí, describió a los palestinos como «bestias que caminan sobre dos piernas». Yitzah Shamir, otro primer ministro y terrorista, dijo a los colonos judíos en 1988 que los palestinos «serían aplastados como saltamontes... golpearían sus cabezas contra rocas y murallas». En 1998, el primer ministro y terrorista Ariel Sharon, que por entonces era ministro israelí de Asuntos Exteriores, confirmó cuál era el verdadero plan para los palestinos:

Figura 45. La tierra palestina confiscada por los israelíes de 1946 al 2000; y desde entonces han confiscado mucho más.

 

Los líderes israelíes tienen la obligación de explicar a la opinión pública con claridad y valentía un cierto número de hechos que se olvidarán con el tiempo. El primero de ellos es que no existirá el sionismo, la colonización ni el Estado judío sin el desalojo de los árabes y la explotación de sus tierras.

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